27 de octubre. Hoy ha sido uno de esos días en los que te levantas con ganas de comerte el mundo y según van pasando las horas te vas apagando como si fueses una batería. El reloj ha sonado a las 7.00 am, no tienes rival, crees que nada malo ha pasado nunca en tu vida y piensas que ese día es perfecto, nunca había habido otro como ese. La realidad es totalmente diferente. Cuando llegas al trabajo empieza a hacer efecto el sueño y lo único que quieres es volver a la cama. Da la sensación de que la vida se convierte en una pendiente enorme en la que es imposible llegar a la cima. En general, diría que he comenzado el día totalmente conectado a mi verdadero ser y con el paso de las horas esta esencia se ha ido disociando cada vez más. A parte de esta pequeña reflexión me gustaría tratar algo que he notado y me llama bastante la atención. Durante el trabajo, (nótese también en cualquier contexto social) me sorprende la facilidad con la que las personas hablan de los demás, sobre todo para criticar. Esta consideración es algo que me gustaría investigar más, ya que me parece bastante curioso. Cuando las personas estamos en un ambiente dado a la charla, la mayoría de los temas de conversación es sobre otras personas, y no sobre algo realmente valioso para el discurso. Este “síndrome de la crítica”, como me gusta a mí llamarlo creo que puede venir motivado por una sencilla razón: la falta de conexión individual con un verdadero motivo. Desde mi apreciación, todos los humanos tenemos una esencia base, como por así decirlo una especie de forma que es la que tiene que ser. Esta esencia base engloba muchos factores. Por un lado tenemos unos parámetros comunes, como pueden ser la alimentación, el físico…etc. Estos factores son universales a todos, solo que dependiendo de la persona, puede elegir acercarse más o menos a ellos. Partiendo de la base de unos parámetros comunes a todos, nos encontramos después con cosas que nos hacen a nuestro verdadero ser pero son distintas dependiendo de cada uno. Aquí nos podríamos encontrar por una parte con el don (más que don a mi me gusta más llamarlo lo que se te da bien hacer). Esta “habilidad” es lo más importante de todo para mí. Todo el mundo en este planeta tiene hoobies, gustos y disfruta con ciertas cosas, pero seguro que hay algo que se le da bien hacer por encima del resto de las cosas e incluso cuando lo está haciendo nota esa sensación interna de que eso es lo que le gustaría hacer durante su vida. Este “don” puede venir directamente de algún gusto indirecto que el individuo tenga. En mi caso a mi me apasiona viajar y la aviación, pero considero que mi don o actividad que nunca me canso de hacer es escribir para sacar lo que llevo dentro y ayudar a los demás. La pena aquí es que mucha gente lo ignora y simplemente se centra en trabajar y ya. Una persona que se levanta sabiendo que es lo que le hace estar ahí y le pica el gusanillo por hacerlo es una persona que conecta con su verdadero ser. Respecto a lo que íbamos a tratar sobre las críticas hacia los demás, creo que ha quedado sin decirlo más que claro por qué sucede eso. Una persona se levanta, enciende el piloto automático, desayuna, se lava los dientes, se va a trabajar (sin sentirlo de verdad lo que está haciendo en su día a día), vuelve, va al gimnasio, cena y se va a dormir. Esta persona x se levanta sin un aliciente claro de lo que quiere hacer, simplemente deja que vaya pasando el tiempo para volverse a dormir. En cuanto se relaciona con otros dos o tres solo le sale recordar algo que ha hecho alguien en el trabajo para criticarle o simplemente saca su nombre a pasear a ver que cae. Si esta misma persona tuviese una verdadera conexión con su vida y sintiera esas ansias como siente un niño cuando visita Disney por primera vez lo último que se le pasaría por la cabeza sería hablar de alguien ajena a él. En caso de que fuera lo contrario, en cuanto se viese envuelto en una discusión solo le saldrían decir palabras sobre lo que realmente quiere. ¡Ojo! Muy importante preguntar también, ya que una persona que conecta con su verdadero yo es empujada por su curiosidad a conocer cualquier cosa que le haga acercarse más a lo que quiere. Si todas las energías que gastamos en hablar de los demás las usáramos en conocernos más a nosotros mismos, nos daríamos cuenta de lo mucho que estabas malgastando el tiempo y tu vida.
Sergio Martínez
